Buscando curro debajo de las piedras
Es fascinante cómo funcionan las entrevistas de trabajo y la selección de los currículums; últimamente he visto bastantes selecciones de personal (ya sabeis que los becarios son invisibles, como las sirvientas) y he oído hablar a algunos ejecutivos mientras hacían “la siega”.
En ningún caso miraron la formación académica salvo para descartar candidatos. Puede que suene a verdad de perogrullo pero si están buscando técnicos ni se os ocurra decir que sois superiores. En ese momento se oyen argumentos fascinantes como: …este tío seguro que tiene aspiraciones y se nos va… sí amiguitos el empleado ideal para la pequeña empresa es el que no quiere ascender y parece que ha llegado a su techo laboral, ¿irónico en estos tiempos de movilidad obligatoria, sí?
Seguro que alguna vez has ido a una entrevista, ¿te han hecho la típica pregunta de “dónde te ves en unos años”? Bien, recuerdo una ocasión en la que la mayor parte de los candidatos dijeron: “dirigiendo un pequeño grupo de devels”. ¿Sabéis qué ocurrió después? ¡Adivinaste! A tomar por saco: más aspiraciones y ganas de mejorar indebidas.
Pero todo mejora: he visto seleccionar a candidatas porque no hay ni una tía en la oficina y esto parece un campo de nabos. También como se descartaban candidatos por tener unas pruebas técnicas muy buenas (aspiraciones, otra vez).
Y así un sinfín de pequeñas locuras de gestión. La gente de recursos humanos es tan extraña, retorcida, malévola y cruel como la pintan en Dilbert. Así que nada de tomarse todas estas cosas demasiado en serio o acabaremos todos locos.
Una palabra de ánimo para terminar: todos esos cursos aparte de la carrera que nos hemos ido haciendo sirven y mucho.