Colgando el teléfono
Lo que más me gusta es pagar el alquiler. Suele querer decir que he cobrado el mes y eso es bueno, ¿no? Más allá de lo caro que es vivir en este maldito país, con las cuatro perras que se ganan por hacer un buen y honrado trabajo, algo tendremos que hacer para llegar a fin de mes.
Programar juegos en Java para teléfonos móviles es tan honrado como ser Juez de la audiencia nacional o abogado del estado … bueno, … quizá algo menos reconocido … no, … totalmente ignorado, … ¡pero igual de honrado! Y hay un momento en el devenir de cualquier proyecto software en el que te ocurre algo sorprendente: ¡cuelgas la máquina!
Dénme todos la enhorabuena porque esta misma tarde he logrado zumbarme mi primer teléfono móvil. Un fantástico Z530 que la compañía ha comprado para testar la producción en las series shell de SE. En caso de que:
1. Alguien me lea
2. Ese ‘alguien’ además me conozca
… sabrá algo con seguridad, detesto los putos teléfonos. En general detesto cualquier cosa que esté fuera de internet ó que para acceder a la red tenga que pagar un impuesto revolucionario[1] Sin embargo esta máquina me empieza a caer bien, es robusta, está bien pensada, qué carajo: ¡Sony te hago una publicidad cojonuda, regálame una PS3 pero ya!
Pero hoy ha ocurrido lo impensable, mientras levanto una conexión serie vía Bluetooth, todo en java: ¡la máquina se ha tostado!

La experiencia general con Bluetooth, según la gente que me rodea es descorazonadora. Las pilas de comunicaciones se caen. Son difíciles de gestionar y, en general, pretenden ser tan automáticas y simples que terminan haciéndose aplicaciones de control tontunescas, dignas de un Mac. Veremos si esta aplicación nuestra logra ir un poco más lejos de lo habitual y hacer algo decente que no se caiga constantemente.
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[1] Como son las putas tarifas 3G - GSM - WAP y demás basura.