Todo tiene serpiente

Circula un chiste por el entorno profesional que siempre me ha gustado mucho: “Hagas lo que hagas terminará siendo como UNIX”

Salvo que tengas el autocontrol de un Dalai-lama- ninja tus aplicaciones tenderán a crecer, abarcarán nuevos casos de uso, ampliarán sus abstracciones, crecerán y crecerán. Antes de lo que esperas alguien sugerirá que sería muy interesante emplear la web como front-end[1] y de ahí, … bueno, de ahí hay un paso a que otro comente que sería cojonudo emplear la lógica pero únicamente en modo batch, ¿para qué carajo emplear un front-end cuando sabes perfectamente qué tienes que hacer? Y, claro, puesto que no se pueden prever todos los casos, antes o después aparece un lenguaje embebido de script.

Durante bastante tiempo, un par de años quizá, el lenguaje de script por excelencia en mi pequeño rincón de internet era lua. Sin embargo los tiempos cambian, el pelo se cae y las mudanzas se sucenden y, poco a poco, la serpiente crece y se convierte en un python!

En mi curro actual me toca pelearme con Maya. Para los que no sigan muy atentamente el mundo del 3D en producción de cine he de comentar un par de cosas. Para empezar el software que se emplea es titánico y la integración con sistemas brutal. Para que nos hagamos una idea, tienen varios TBs de almacenamiento y un departamento de programación que incluye unas 10 personas[2], algunas de ellas, íntegramente dedicadas a desarrollar extensiones para el propio software. Las necesidades son tan abiertas, tan impredecibles, tan generales, que desde Autodesk (digamos Alias) se han limitado a construir un UNIX especializado en fabricar gráficos.

Como es natural en semejante tinglado no podía faltar un buen lenguaje de script: python, por supuesto. Entre otras muchas cosas, como volver a tratar con compañeros, formar parte de un proyecto más ambicioso y tener alguna posibilidad de éxito, este trabajo me está permitiendo volver hacia python y a desarrollos algo más pequeños.

Por cierto, todavía no he salido por Salamanca, salvo para un par de cañas de media semana. Nada de pinchos. Nada de jamón. Sólo un poco de frío, algo de lluvia y bastantes ladrillos. Dejadme decir que la ciudad tiene un cierto aire a la Zaragoza de los años 70, no sé si sabéis a qué me refiero. Un cierto aire a Camino de las Torres. Por otro lado el piso que hemos encontrado va estando cada vez más habitable, lo que siempre es agradable al terminar una de esas jornadas maratonianas de “tresdeseros”.


1. Lo que probablemente es una buena idea. Y es también una buena idea largarse de esa empresa en justo ese momento ;)
2. Y no estoy contando sistemas, por una vez los sistemas los lleva otro: ¡YEAH!

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